Peter Senge, en su libro La Quinta Disciplina incluye la parábola de la rana hervida para hablar de las 7 barreras del aprendizaje de las organizaciones, la cito a continuación:

Si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, inmediatamente intenta salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados centígrados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de salir de la olla. Aunque nada se lo impide, la rana se queda allí y hierve. ¿Por qué? Porque su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales.

Tal vez para algunos resulte una historia algo cruel el hecho de hervir una rana, pero quiero usarlo para ejemplificar, a diferencia de Peter, lo que debe suceder para innovar las prácticas actuales de Dirección de Proyectos en nuestra organización.

Como Project Mangers inevitablemente nos enfrentaremos al reto del cambio organizacional. Un porcentaje muy pequeño de empresas tiene un alto nivel de madurez organizacional de Dirección de Proyectos, pero todas las empresas que quieren desarrollar algo nuevo necesitan hacer proyectos para llevarlos a cabo. Por otro lado las empresas y las personas que trabajan allí tratan de establecerse en una serie de tareas repetitivas que lleguen a conformar su espacio de confort, por lo que si se quiere hacer un cambio, la forma radical generará que ‘la rana intente salir del agua hirviendo sea como sea’.

Lo que queda por hacer es optar por el cambio gradual, hacer un diagnóstico de la situación actual, es decir, medir el grado de madurez de los miembros del equipo y de la forma de llevar adelante los proyectos por la organización. Lo que se trata de hacer es que, en base a los resultados del diagnóstico, se establezca un piso en común para poder hablar el mismo idioma.

Luego de ello se hace un benchmarking de los requerimientos mínimos de conocimiento para el proyecto que se tiene que afrontar y cuales son las personas claves en esta etapa (de acuerdo a la matriz de stakeholders) y arma un plan de capacitación para ellos. Si nuestro objetivo fuera el de mejorar la forma en que la organización en su conjunto gestiona sus proyectos se deberá avanzar paso a paso a través de la generación de documentación para los proyectos, para luego pasar a establecer procesos que deben ejecutarse siempre y registrar estos procesos como parte de los activos de los procesos de la organización, todo esto a través de una metodología Kaizen.

En la vida real lo que ocurre es que es necesaria una fuerte adaptación de lo que quiere cambiarse a lo que se tiene actualmente (lenguaje, documentación, software, burocracia, etc.) tomando las buenas prácticas de Dirección de Proyectos y recortando partes que denoten cambio muy bruscos, cambiando incluso la nomenclatura usada por las normas para hacer más amigable el contexto de la nueva documentación generada, las tablas y plantillas que se generen tienen que se menos complejas que la metodología actual de documentación, que sea un documento de fácil llenado. Aún esto no garantiza que se utilicen los procedimientos establecidos si es que no la acompañamos con capacitación continua y reuniones periódicas.

Estas actitudes terminan por hervir a nuestra rana sin que se asuste. Recordemos que al igual que la rana el aparato interno de las personas para medir amenazas a su “supervivencia” detecta solo cambios repentinos de su espacio de confort.

¿Tenés una historia de éxito en innovación o implementación de buenas prácticas en tus proyectos? ¿Cómo la has encarado?

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Foto de AngiWallace

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